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Aportes de Patricia Landolfi

Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar. Paulo Coelho

“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar” Paulo Coelho

 

Muchas veces he escuchado, si tan solo pudiera independizarme y comenzar mi negocio propio, o quisiera terminar mi carrera, pero mis hijos me necesitan, o cambiar de trabajo, con mejores beneficios seria mi sueño, pero no me puedo arriesgar.  Cosas por el estilo, y mas son las frases comunes de las personas que tienen un mundo de sueños e ideas en su interior, y también una gran muralla infranqueable que obstaculiza, y a la vez  frustra los sueños de las personas.

A ver, todo en la vida es a base de sacrificio.  Nada se da de gratis, pero con esfuerzo, ahínco, perseverancia y lo mas importante fe, podemos lograr todos los sueños, por mas grandes, difíciles, inalcanzables y idealizados que parezcan. 

En el evangelio de Lucas, capitulo 5, de las Sagradas Escrituras, en los versículos 4 al 6 Jesús invita a Simón: Lleva la barca mar adentro, y echen las redes para pescar. Simón respondió: Maestro, por mas que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero si tu lo dices, echare las redes” Simón en ese momento, estaba al igual que nosotros, quizás cansado de tratar de alcanzar los sueños.  Hemos pasado lo que hemos vivido en una búsqueda sin tregua por un mejor porvenir.  Pero quizás aun, debemos intentar alcanzar aquellos sueños, que aun guardados muy bien, en un cofre pequeño en el fondo del alma, que espera anhelantes, ser sacados a la luz, y abrirlo para así, saborear el sabor del triunfo, con la certeza  de que agarrados de Dios, no solo lograremos esos sueños, que a partir de ahora, ya no son imposibles, sino que además esos hermosos sueños, se convertirán en una cadena de sueños realizados y seremos entonces personas exitosas y felices.

Acabemos de una vez con el miedo al fracaso. Echémoslo en el fondo del mar.  Comencemos a pensar que  Dios nos dice, vuelve a intentarlo.  Comienza de nuevo la universidad.  Coge el periódico y busca vacantes para un mejor puesto.  Haz la maestría que sueñas.  Toma un préstamo y pon el negocio que tienes en tu corazón.  Esfuérzate y se valiente, porque nuestro Padre celestial, esta velando por nuestros sueños y desea que no perdamos la fe, desea que por el contrario hagamos lo mismo que Simón, que aun cansado de intentarlo, sin fuerzas para seguir, escucho la voz de Dios que le dijo: Adelante, a mar adentro, tira las redes.  Porque como sigue el versículo 7 del mismo capitulo de las Sagradas Escrituras: “Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían”

A Dios le encanta la perseverancia, la paciencia y la fe absoluta en su poder.  Si la tienes nada es imposible para ti.

Las palabras son enanos, los ejemplos gigantes

Las palabras son enanos, los ejemplos gigantes.

Esta frase de autor desconocido me llamo poderosamente la atención.  Cuan certeras estas palabras para reflejar lo que significa ser a lo largo de la vida ejemplo a seguir.  Son muchos los sacrificios que el ser humano debe de experimentar para lograr ser un ejemplo a seguir.  Sacrificios que sin lugar a dudas  estrechan el sendero  alcanzar.  No es que sea difícil, pero sí angosto el camino para una persona de bien.  Escalar por medio del esfuerzo, ser reflejo de lo justo a la sociedad, buen padre, buen ciudadano, tener grandes valores morales, no buscar su propia conveniencia, cooperar con la humanidad, expresar sus criterios con comedimiento y sobretodo dejar a un lado las pequeñeces sombrías de la fantasmagórica y estrepitosa envidia.  Porque claro, que los grandes siempre son envidiados, calumniados y acechados sobremanera, para tratar de hurgar hasta en el mas recóndito lugar a fin de encontrar algún desliz para convertirlo en ardid de calumnias y sinsabores.

 El silencio apremia cuando se trata de aplastar esas clases de envestidas silentes del egoísmo humano hilado de cartílagos de maldad enfundados a veces de los mejores trajes.  Esta clase de acecho es combatido con la posición recta y erguida de los grandes talentos.  Que se visten de gala con un iluminado discurso, lleno de aciertos y brillantes enunciados. Con una trayectoria intachable enarbolada con láureos y meritos. 

No escuchar los rumores de la ventisca que provoca el movimiento ascendente de la marcha.  No detenerse cuando la polvoreada se yergue al subir la jornada.  El camino hacia el éxito esta lleno de ecos malsanos que no hacen silbido en caminos brillantes y agigantados. 

Escuchar las palabras que llegan de la conciencia, estrechamente ligados al alma engalanada de un augurio celestial de victoria, caminar en estrecha comunión con el Creador, esperar pacientemente el momento de emprender la partida, parar para descansar, y dialogar incesantemente con el Todopoderoso hacen que se reafirme el ejemplo, logrando convertirse en un gigante que de una vez por todas aplasta a los enanos con simplemente seguir manteniendo el curso de su conquista.

A un gran corazon, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa. Leon Tolstoi

“A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa”. León Tolstoi.

 

Esta profunda y certera frase del gran escritor ruso, León Tolstoi, me hizo hacer unas reflexiones sobre el corazón y sus razones.  No podemos dejar que las ingratitudes de algunos seres humanos nos arruinen nuestro hermoso y noble corazón.  Todos poseemos un gran corazón solo que algunos sufren los embastes de la vida, y se endurecen, se agrietan y se rompen llegando a convertirse en un caparazón duro e insensible producto de las arrugas del comportamiento humano.

Podemos sobreponernos a esos desaires y seguir dando amor, mucho amor, porque la vida es para vivirla y dejar huellas hermosas  en el sendero de nuestra existencia.  ¿Que el sendero se llene de espinas, maltratos, engaños y desprecios?  No.  Solo es cuestión de perspectiva.  Pues aquellos que son ingratos, desagradables, incoherentes e insensibles, solo debemos excluirlos de nuestras vidas, y solo darles pasos aquellos que reciben y reciprocan los rayos iridiscentes de amor y amistad.

No privemos nuestros semejantes de amor, solo porque nos hemos encontrado en el camino amargas personas que no aprecian los significados de las palabras: amor, ternura, franca amistad y desinterés.  Solo tengamos optimismo de seguir adelante y en nuestro vasto sendero encontraremos no solo bellísimas personas de almas nobles que si aprecien nuestra forma de ser, sino que además tendremos en ellas refugio de amor en aquellos momentos que necesitemos un alma para desahogar nuestros problemas y anhelos.

Comencemos a clasificar los que nos rodean.  Aquellas personas negativas, que solo aportan radiaciones oscuras a nuestra existencia, tratemos de irradiarles amor, pero si no podemos con ellas simplemente concentrémonos en aquellas otras que por el contrario aceptan con receptividad y reciprocidad las vibraciones de amor que les proporcionamos.

Es bello amar, comprender, consentir, ayudar, mimar, apoyar, valorar y exaltar las cualidades de los que nos rodean.  No nos dejemos llevar de sentimientos toscos, mezquinos y egoístas.  Comencemos a expresar amor, dedicación, entrega y verdaderos sentimientos a nuestros semejantes.  Sin importar lo que pase.  Si encontramos un rebote, un mal agradecimiento, un maltrato,  a seguir nuestro camino, luego encontraremos a esos seres que si valoran un gran corazón.

AMOR

AMOR

Todos los seres humanos tenemos un privilegio: sentir amor.  Podemos sentirlo de diferentes formas: el amor filial, el amor a nuestros amigos, el amor al trabajo, a los estudios, a nuestros pasatiempos, a nuestras parejas, a nuestra sociedad, a los líderes, a infinidad de cosas, situaciones, personas.  Pero a veces, por no decir la mayoría, lo evadimos con cosas “prioritarias”.  Lo mas bello que tiene la vida es dar y recibir amor sin esperar nada a cambio.  Con sencillos gestos, solo con tener paciencia, amor, ternura haríamos de nuestro habitad un verdadero oasis. Pero que tan difícil se hace demostrar los sentimientos. El ego y el orgullo comienzan a soplarte al oído cosas para no demostrar las verdaderas emociones.  No debemos escuchar esos murmullos ruidosos, y debemos concentrarnos en aquellos susurros que salen del corazón.

Amar lo que hacemos es vital para tener armonía y amor con los que nos rodean.  Porque no comenzar a sentirnos bien con lo que hacemos, como por ejemplo, comenzar nuestro día con una hermosa oración al Creador pidiendo sabiduría, paciencia y amor para la jornada que empieza, sonreír al llegar al trabajo, demostrar alegría al saber que somos útiles a la sociedad, esperar gustosos las ordenes de nuestros jefes, pensar positivamente a la hora de enfrentar los problemas, ayudar al prójimo con una mano amiga, ser hombro consolador con los compañeros que se sienten ofuscados, y sobre todas las cosas,  alegrarse con la cotidianidad. Y cada vez que se nos nuble el corazón con las pesadumbres propias de la vida misma, elevar una oración de gracias a nuestro Dios porque todo lo que sucede en nuestras vidas es porque Dios lo considera necesario.

Muy bien lo dice este versículo de Corintios, capitulo 13: Aunque hable el idioma de los hombres y de los ángeles, aunque tenga el don de profetizar y tenga fe para mover montañas, si no tengo amor, nada seré”

Cuanta realidad en estas líneas de Corintios, tenemos que ponerle amor a todo, y además de sentirlo tener la grandeza y humildad de expresarlo siempre, aunque  creamos con esto que demostramos debilidad o flaqueza.  Mentira, lo que demostramos con esto es la mas grande y firme las las fortalezas, la fuerza de la fe.  Todo lo que se hace y se dice con amor tiene la mano piadosa y milagrosa de Dios, y cuando esta Dios todo es perfecto.  No pretendamos esconder sentimientos, no ser amables, no entregarnos fielmente a nuestros propósitos, debemos entregarnos con amor a todo lo que hagamos para que la magnificencia de nuestro Señor nos arrope y bendiga siempre.  Eso es: A comenzar a amar todo lo que hacemos y a todos los que nos rodean.  A comenzar a ver las virtudes de nuestros colegas, las cualidades de nuestros familiares, las bondades de nuestros vecinos y   sobre todo a escuchar la voz de nuestro corazón, que muchas veces la evadimos para escuchar las órdenes de nuestro ego.

Es así que nuestras vidas comenzaran a ser diferentes, comenzaremos a tener un hermoso brillo de amor en nuestras pupilas y todo comenzara a fluir como un hermoso manantial de amor.

Con los ojos de Dios

Con los ojos de Dios

En la lectura 16, versículo 5 del Primer libro de Samuel, se expresa lo siguiente: “La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón’.  ¿Podemos nosotros engrandecernos, viendo el meollo de nuestros semejantes, y no su contorno?  ¿Podremos pues, querer nuestro prójimo, amarlo y respetarlo sea cual fuere su apariencia física, sin importar color, ni estatura, ni raza, ni nacionalidad? ¿Porque no imitamos a Jesús, y queremos a nuestros semejantes tales cuales son. Comenzar a pensar como miramos a los que nos rodean es el primer paso para aprender a querer a los demás como son. No es para nada importante como se vistan, o de que color sean los ojos de aquellos que son nuestros amigos, lo que si vale la pena notar es su entrega, sacrificio y valor en nuestra sociedad.  Excluir los enfermos, o los cortos mentales por las apariencias es una mezquindad imperdonable a los ojos de Dios.

Todos somos humanos, y tenemos defectos y virtudes.  Todos somos hijos de Dios y tenemos el mismo nivel de amor en nuestros corazones.  Todos tenemos el mismo nivel de percepción para sentir el rechazo o la aceptación de los demás.  Trabajemos por incluir en nuestro círculo las personas que creemos que hemos desechado por no encontrar que están a la altura de nuestras exigencias para darles nuestra amistad.  Te sorprenderás como encuentras en el limpiabotas una mano amiga a la hora de echarte una mano para cargar las bolsas del supermercado, o como el vendedor de periódicos, al brindarle una sonrisa, te dice que le pagues el periódico en la próxima oportunidad, pues ya son amigos y el confía en ti. También tendrás un carnicero que se desvive por darte el mejor corte de carne, y te dice siempre a la hora de irte que Dios bendiga tu familia, porque son amigos y le preguntas por sus hijos cada vez que lo ves.  O también cuentas ahora con el vigilante, que siempre te le echa el ojo al carro cuando te parqueas, porque son amigos, y no quiere que le suceda nada malo a su amigo.  Son, al igual que nosotros seres humanos, que aunque pobres, tienen  bellos y grandes sentimientos, y pueden ayudarnos, con una mano amiga, con una sonrisa o porque no con una bendición cuando  mas lo necesitemos.

Valoremos los sentimientos de las personas, brindemos sonrisas y solidaridad con todos los que nos rodean, sin importar ni raza, ni indumentarias, ni color, ni estatura, ni apellidos, ni riquezas.  Aprendamos a valorar a las personas por su tesoro interior, y encontraremos baúles de riquezas invaluables en las almas de los que nos rodean.

Tratemos de ver a través de los ojos del alma, con los ojos de Dios nuestros semejantes, y nos daremos cuenta de que tenemos muchas manos amigas, que están extendiendo sus manos para entregarnos su amistad

Cuando la vida te presente razones para llorar, demuestrale que tienes mil y una razones para reir.

“Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír” Anónimo

Que hermosas palabras llenas de sabiduría.  A veces se nos viene el mundo encima, cuando nos creamos castillos de ilusiones y se desvanecen en el largo trayecto de nuestras vidas.  Cuantas veces, hemos caído y tenemos que tener ánimo y levantarnos.  Dice un proverbio chino, “si te caes siete veces, levántate ocho” y yo diría que debemos siempre levantarnos, y volver a empezar porque de eso se trata, de no dejarnos vencer por los inconvenientes, ni los desacuerdos, ni las desilusiones, ni los fracasos, ni las vejaciones, ni los obstáculos, ni los atropellos.  Todo eso deben  ser vitaminas fortificadas y energizantes para nuestro espíritu.  Debemos ser en todo y cada uno de nuestros momentos guerreros de la luz, que sacamos nuestras razones para sentirnos felices en medio de la lucha y del dolor.  Porque no todo viene para hacernos daño.  Todo pasa para enseñarnos las lecciones que debemos aprender.

Anda, levántate de tu letargo, enjuágate las lagrimas, arréglate las ropas y se feliz.  Sonríe, pues Dios esta contigo.  En este momento estas en sus brazos, aunque no lo creas.  El lleva tus cargas y enjuaga tus lágrimas, aunque la bruma de tus ojos no deje que veas su hermoso semblante, aunque el dolor de tu alma se tan profundo que no puedas abrir los ojos para ver su hermosa luz resplandeciente diciéndote: “Te amo” y estoy aquí para hacerte feliz.

Cierra los ojos y siente el calido sol acariciando tus mejillas.  Serénate y contempla el firmamento.  Es cierto.  Tus ojos están agotados de tanto llorar.  Es cierto, todo esta perdido y no tienes ganas de ver nada a tu alrededor.  Pero yo te invito, a que salgas afuera, y veas el hermoso arco iris que Dios te esta pintando en el cielo para que veas que hoy es viernes, viernes de dolor y pasión, pero que vendrá un domingo radiante y de resurrección donde podrás volver a reír, volver a empezar, y te llenara de alegría y felicidad.  No podemos creer que lo que nos sucede aun sea triste, devastador y agobiante, luego no  se convertirá en un hermoso arco iris, que nos dejara una lección de amor. 

Tengamos fe, que aun la pena más grande, que aun la crisis más terrible, la decepción mas penosa, luego puede dejarnos como legado la experiencia mas enriquecedora para nuestra existencia.

Como no creer en Dios?

¿Como no creer en Dios?

 

A veces, cuando voy al supermercado, me detengo a ver las frutas y observo que lindas son.  Ver las hermosas fresas, tan elegantes y brillantes, con ese color rosa encendido y ojear las manzanas, mas rellenas y fragantes, con esos matices rojizos tan variados, a la vez que miro los kivis con sus pelusas, imitando a pequeños peluches marrones escondiendo de todos el hermoso verde encendido de su interior salpicado con las pintillas oscuras en forma de semillas.  Mas, cuando ojeo en otro tramo  las frutas tropicales y veo las hermosas piñas con sus relucientes moños verdes, que adornan sus cabezas y realzan el contraste de su textura verde amarillenta encubriendo su  dulce amarillo interior, y luego me refresco con los saludables y hemisféricos limones y naranjas con su misterioso y mágico cítrico interior.  Entonces me hago la pregunta, ¿como no creer en Dios? ¿Hay algún mecanismo científico para que las frutas sean tan maravillosas?

Otras veces, salgo de mi oficina y me dirijo hacia mi casa, emprendo la ruta del Malecón y observo el inmenso y profundo mar.  Enorme.  Imponente.  Hermoso.  Es tan pacificador para el alma, encontrarse en la vía de tu casa y poder conversar con el mar y ponerse a contemplar las olas.  Ver como van y vienen.  Llegan y se van.  Y luego me vuelvo hacer la pregunta: ¿Cómo no creer en Dios?

Y luego, miro al cielo, y veo el vuelo sincronizado de las Gaviotas, a modo de risa, se colocan jugando con el aire, danzando con el viento, acariciando el ocaso, y luego de nuevo me pregunto: ¿Cómo no creer en Dios?

Luego observo los centenarios árboles, hermosos caobos, flamboyanes, bambúes y pinos que se esparcen elegantes y sabios, testigos del tiempo, que nos cobijan gratuita y desinteresadamente del imponente Sol.  Y luego me pregunto una y otra vez, ¿Quién sino Dios, para crear estas maravillas?

También observo las diferentes flores, sus brillantes colores, sus diferentes y arrogantes formas tan exquisitas y diversas como las rosas, los jazmines y los claveles, sin contar con los enormes y elegantes girasoles.  Por no hablar de las mantequillas y las sencillas trinitarias que de gratis nos adornan todas las calles y avenidas. Luego vuelvo hacerme la misma interrogante: ¿Cómo, con tantas maravillas palpables, no creemos en Dios?

Es que no necesitamos riquezas, ni espectáculos, ni excentricidades para ver la grandeza divina, solo debemos detenernos un poquito viendo nuestro alrededor y ahora en este momento encontraremos muchas cosas, para decir ¡Cómo no creer en Dios!

Carta a mi amigo Jesus

Carta a  mi amigo Jesús

Extiende tu mano hacia mi, te espero…mi alma pide a gritos tu presencia.  Quiero sentirte espíritu de Dios… te necesito… te anhelo…No me desampares, no me dejes sola, no me abandones.  Trilogía de amor, inúndame con tu aroma, báñame con ese perfume de amor que solo tu sabes dar. 

OH, Jesús de Nazaret quisiera ser una espiga del campo que al bailar con el viento se eleve hacia lo alto y acaricie despacio tus cabellos, roce con dulzura tus mejillas y luego  termine posándose a tus pies,  lentamente. Así elevaría mi espíritu hacia el tuyo y al encontrar un resguardo para posarme, sin estorbarte te adoraría, sin prisas, sin tiempos, sin reparos.

Eres tú mi amado amor, mi espíritu salvador, contigo nada me falta. 

En el silencio gris de la soledad siento tu compañía. Cuando llega la noche, aun extenuada de una jornada de intensa labor, sin ti no puedo conciliar el sueño.  Al llamarte que vengas a mi encuentro, y llenarte de besos en el azul silencio de mi pensamiento me arrullas al punto de quedarme dormida profundamente, y tu apresto quedas en vigilia para que mi sueño no tenga nada porque despertar.  Solo tu haces esto, OH divino espíritu de amor. Te necesito, te amo, eres tú mi salvador.

Cuan sabios tus caminos, que delicias tus veredas, como decía el Rey David en el libro de los Salmos. ¿Como es posible que los necios no esperen tus designios, con anhelo y fervor?

Eres tú el Hacedor, el Rey, me cobijo en ti, nada temo.

 A mi lado estas … cuando siento tristeza me sonríes… cuando siento dolor… me consuelas… cuando el frío me estremece…calientas tu mi ser con tus destellos…cuando siento hastío…hasta ahí, OH Cristo me comprendes..

Que delicia es tenerte, mi Maestro…sin ti nada doy… con tus fuerzas todo lo tengo…

La confianza me invita a seguir viviendo por ti y para ti.  No importa la carencia que aceche, la soledad aparente, el dolor que el golpe ocasione, todo se disipa con tu santa gracia.  El sufrimiento más infame, la ausencia más cruel, el peligro más agudo.  Nada es tan inmenso como el poder glorioso de tu santo espíritu.  Nada hay mas sagrado, más vital, más importante que tu aroma.

Te pido amado Maestro que no me escuches cuando la ingrata presencia de la vileza humana asome, no me escuches cuando sin querer mis labios susurren palabras de cansancio, no me oigas cuando por mis lágrimas sienta que mi alma sufre llena de desconsuelo, por negaciones de afecto… No me oigas cuando el hedor del desaliento invada mi esperanza, y descaradamente exilie tu perfume, Maestro no me escuches, porque a fin de cuentas te amo tanto que a prisa retorno al vuelo sublime de mi espiga, cuando acaricio despacio tus cabellos, imploro tu perdón,  lloro en desconsuelo, a tus pies me coloco, despacio sin prisa a escuchar los mimos delicados que me ofreces, y en silencio sonrío y llega esa paz embriagante que con dulzura me arrulla para alcanzar con ternura las delicias del sueño,  pues eres tu  Jesús, mi amado Maestro

El eco del corazon

El eco del corazón

Muchas veces, cuando estamos dolidos con alguien, cuando creemos que no han sido lo suficientemente justos con nosotros, nos sentimos tristes y deprimidos. Buscando razones que la mayoría de las veces no existen para comprender las actitudes de los demás. Y en esas ocasiones desoladoras, cuando no tenemos justificación a las acciones de los que nos rodean, solo nos queda escuchar nuestro corazón. El cual en esos momentos tristes nos grita muy alto que somos hijos de Dios.  Ese eco, firme y constante sube el volumen en los momentos en donde no hay razones que expliquen situaciones inexplicables, y va supliendo tranquilidad a nuestro espíritu en la medida que nos concentremos en escuchar ese eco de amor.

Comprender ese eco y escucharlo, es vital para que las situaciones de incomprensión,   no lleguen a lacerar nuestro espíritu, y que no lleguen estas actitudes a confundirnos en la misma maleza de las incongruencias humanas.

A través del tiempo he conocido personas que me han contado situaciones que les ha tocado vivir contra viento y marea, en donde las sinrazones se han hecho dueñas de interminables trechos de sus caminos y que si hubiesen escuchado el eco al que me refiero los sinsabores se hubieran reducido prácticamente a la nada.

Es que el eco no es más que la voluntad de Dios.  Todo lo que sucede en nuestras vidas no es mas que lo que Dios quiere que suceda en ese momento, y en ocasiones utiliza mecanismos incongruentes a nuestra vista para desviarnos de caminos que no tenemos que recorrer o adentrarnos mas en los caminos que el considera necesarios para nuestro crecimiento personal.

Los episodios poco halagüeños de nuestras vidas son simplemente vías de acceso  para cambios positivos, en los que Dios tiene la última palabra.  Si escuchamos el eco de amor en nuestros corazones, y simplemente nos dejamos llevar, viendo los inconvenientes solo hechos y no dejándonos afectar por cambios o situaciones poco agradables veremos más adelante, lo maravilloso que es dejar a Dios actuar.

Así es, escuchar ese armónico eco de amor que Dios nos repite incesantemente con la claridad del amor verdadero.  Así, los problemas no nos parecerán problemas, las interrogantes no nos parecerán interrogantes, los absurdos no serán más absurdos porque todo eso no son más que altoparlantes que gritan sin cesar el eco de amor de Dios por nosotros.

Caminos derechos en senderos torcidos

Caminos derechos en senderos torcidos

 

¿Cuantas veces en nuestras vidas nos acontecen situaciones amargas, inesperadas que nos dejan en baja durante algún tiempo, y luego mas adelante, nos damos cuenta que esos acontecimientos perturbadores nos hicieron dar un giro y tomar el camino que nos llevaría a situaciones cómodas, alegres y felices?

Lo que sucede es que realmente ese revés era necesario para tomar el camino adecuado. Todo pasa.  Solo necesitamos dos cosas imprescindibles para seguir adelante.  Fe y paciencia para esperar mejores tiempos. Caminar haciendo el bien, disfrutando el día a día, viendo las realidades de nuestras vidas como fortunas, apreciando lo que tenemos y lo bendecidos que somos por nuestro Padre Celestial que nos da salud, seres queridos, amistades, trabajo, pan diario, amor, paisajes hermosos, un clima que nos permite caminar sin necesidad de abrigos gordos en todo el año, calor humano, y miles de cosas mas que todos poseemos y quizás no agradecemos por ese tormento “enorme” que tenemos y que solo eso nos importa y lo demás es tontería.

A ver, que tan difícil es darnos cuenta que por más que nos afanemos no añadiremos ni un centímetro a nuestra estatura, y que esa gran tormenta que se encuentra en tu vida hoy, mañana solo será un simple recuerdo.  A ver, echemos un vistazo al pasado, ¿cuantos hay que no hemos pasado situaciones duras, tristes y difíciles?  A ver, ¿se quedaron estacionadas?  No.  La verdad es que la mayoría han sido superadas, puede que a  muchos todavía no se le han resuelto del todo situaciones, pero sobre la marcha, hay cambios, nada es estático.  Vale la pena entonces pasarse la vida lamentándose por aquello que se ha “perdido”, cuando lo mas hermoso, lo mas fiel, lo mas constante, lo verdadero, lo cierto, lo  real y permanente lo tenemos cada uno de nosotros en nuestros corazones.  ¿Saben a quien me refiero?  Pues a nuestro Dios, que nos dirige en los caminos que el considera que son los correctos para nosotros.  Si quizás, ese proyecto fallido no es lo adecuado para ti en este momento, quizás esa persona que se aleja, a la larga no te hará feliz. Quizás ese amor que se ha ido y ya no lo sientes no era verdaderamente el amor que te va acompañar en la vida.  Esos senderos que creemos torcidos, en las horas de desesperación y desvelo, son los correctos para nuestro ascenso espiritual.  No hay mal que Dios antes no sopese que podemos soportar.  Nunca El, nos manda nada que nos destruya, todo lo que nos sucede nos fortalece y prepara para los hermosos jardines que los caminos venideros nos tienen guardados.

Vamos, a enjugarnos las lagrimas de la desilusión, a sacudirnos del pesimismo y de la derrota.  Cambiemos de ánimo, sonriamos con ganas, hay un hermoso sendero que nos llevara a la felicidad.  No importa si la cuesta esta empinada, y los vientos soplen fuertes.  No importa que la marea este brava y las velas tengamos que elevarlas, pero vamos con fuerza.  Dios nos extenderá la mano para cuando estemos cansados, y nos acurrucará, cuando nuestra alma esté desfalleciendo.  Dormiremos un rato en sus brazos y cuando nos despertemos estará el sol resplandeciente, el arco iris radiante y los nubarrones negros estarán bien lejos en el horizonte.

Y tu, cuanto tiempo pasas lustrando tu alma?

 

¿Y tu cuanto tiempo pasas lustrando tu alma?

Hoy en la mañana, escuchando un programa radial que suelo sintonizar cuando me desplazo por mi ruta hacia el trabajo, me llego mucho algo que leyeron y que quiero trasmitir a todos mis amigos.  Se trataba de un pasaje de un día cualquiera, donde un joven estaba limpiando muy entusiastamente su vehiculo.  Pasaba la lanilla con cuidado y esmero sin que dejase olvidado ningún cantito del flamante auto.  Por la acera pasaba un sacerdote el cual le llamo la atención sobre manera la manera especial con que aquel joven lustraba su vehiculo y osó decirle:¡ Que lindo mantienes tu carro, joven! A lo cual el le dijo: Señor sacerdote, ¡lo que me cuesta mantenerlo de esa manera!  Gasto por lo menos una hora diaria lustrándolo para que se vea así.  En ese instante el cura le pregunto: - ¿Cuanto tiempo gastas lustrando tu alma al día?  Se prolongó un silencio, después de esta interrogante.  El sacerdote le dijo: Quisiera ser tu auto y no tu alma.  

¿Cuantas veces nos sucede esto en nuestras vidas?  Cuantas horas gastamos en el Salón de belleza, o dándole cera a los autos, o bebiéndonos unos traguitos con los amigos, pero no tenemos tiempo para dedicarlo a estar en comunión con el amigo que nunca falla: ¡Jesús! Porque no  dedicamos un espacio de nuestra agenda a compartir con El.  Es probable que así como sacamos tiempo para las demás actividades con dedicación y entrega, también encontraremos tiempo y entusiasmo para purificar nuestro espíritu y acercarnos al Creador.  Es que las cosas materiales corrompen, pero el alma purificada alegra nuestro espíritu.  Nos hace mejores personas, mejores compañeros, mejores esposos, mejores amigos, mejores hijos, mejores padres, mejores ciudadanos y mejores almas.  No hacemos nada, con tener nuestras cosas de primera, camisas de ultima moda, vestidos exclusivos, carros costosos, cuando nuestra alma esta árida, sedienta y vacía.  Nuestros semejantes se alejan de nosotros, o están ahí superficialmente.  Tener lo suficiente, pero saber tener amor, saber tener paz y confraternidad para con los nuestros.  Amarnos unos a otros y dejar de lado los intereses desmedidos que solo nos traen avaricia y soledad.  No pasemos nuestros días lustrando nuestros autos, nuestras apariencias, nuestros objetos materiales y si pasemos tiempo gozoso lustrando nuestras almas, para que brillen con reluciente reflejo y trasmitan a nuestros semejantes destellos de amor.

Patricia_Landolfi04@yahoo.com

Para empezar

Hola a todos!

Comenzar el 2008 con un interesante Blog para poder compartir mis articulos con mis lectores, y poder observar y analizar juntos los diferentes temas que nos ocupan es realmente un reto interesantisimo para este nuevo año.

Crear es parte de la vida,  dóndole curso a nuestras ideas, puediendolas nutrir con diferentes opiniones, comentarios y aportes y sin lugar a titubeos  es un paso hacia la concretización de ideas fructíferas para nuestro bienestar. 

Es para mi un proyecto hermoso que pienso ir nutriendo en las medidas de mis posibilidades, para darle paso al maravilloso engranaje del trabajo en equipo y la solidaridad de aquellos que se atreven a compartir ideas y expresarlas sanamente y con sabiduria.  Dios, quien es el rey de reyes, ha dispuesto este maravilloso canal de comunicacion creado para facilitar la difusion de ideas, y me ha iluminado para difundir mis articulos y compartirlos en este mundo virtual.  He decidido comenzar este blog con un hermoso pasaje de la bilblia que nos instruye acerca de la verdadera vulnerabilidad de los deseos del corazon y el tiempo humano y el divino.

Libro del Esclesiastes No. 3 : 1-9. No Hay valores absolutos

"Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa:  Tiempo para nacer y tiempo para morir, tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado, tiempo para matar  y tiempo para curar, tiempo para demoler y tiempo para edificar; tiempo para llorar y tiempo para reir, tiempo para gemir y tiempo para bailar, tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas, tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos, tiempo para buscar y tiempo para perder, tiempo para conservar y tiempo para tirar fuera, tiempo para rasgar y tiempo para coser, tiempo para callarse y tiempo para hablar, tiempo para amar y tiempo para odiar, tiempo para la guerra y tiempo para la paz.  Al final, Que povecho saca uno de sus afanes?"

Ya lo vemos.  Cuantas verdades de la vida resumidas en unas cuantas lineas repletas de sabiduria.  Es que escudriñar las Sagradas Escrituras te sacia de la esencia divina.  Es el manual perfecto para la vida, donde no solo te enseña a combatir las adversidades, manejar las diferentes situaciones que se presentan sino que en ellas se encuentran todas las opniones de nuestro Divino Maestro.  Como obviar este manantial de amor y enseñanza que el Todopoderoso nos dejo para que tengamos una guia extraordinaria para nuestro diario vivir. 

No nos afanemos por los acontecimientos del diario acontecer.  Todo esta escrito, hay un tiempo en la vida para todo, y asi como no podemos evitar las adversidades, los desconsuelos, las soledades, los pesares, asi tambien en el transcurrir de nuestra existencia tendremos muchas bendiciones, que solo podremos disfrutar si nos concentramos en el dia presente, y no enfocarnos en problemas del pasado, que simplemente ya pasó y no volveraí, o en el incierto futuro que nadie, solo el Altísimo tiene el pleno conocimiento y control.

Vamos, atrévete a disfrutar el dia a dia, sintiendote bendecido, no mirando  através de la ventana del pasado, ni mirando al horizonte, tratando de decifrar entre nubes el porvenir.

Esperando tus comentarios, me despido por el momento

Patricia Carolina